15 septiembre, 2018

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Los soldados rusos que se negaron a morir en la Primera Guerra Mundial

Ocurrió durante la Primera Guerra Mundial, en el año 1915. Durante una de las batallas en el Frente Oriental, al ejército alemán se le encomendó la tarea de capturar la fortaleza rusa de Osowiec, ya que se encontraba en una ubicación estratégica que si capturaban les permitiría invadir las ciudades más importantes de Rusia.

Lo que quedó de la fortaleza hoy en día

Para la defensa de esta fortaleza, el ejército ruso asignó alrededor de 1000 soldados de infantería junto con 70 cañones de artillería, al mando del Comandante Sveshnikov. El ejército alemán rodeó la fortaleza con 200.000 soldados prusianos de infantería y un 48 piezas de artillería y morteros de asedio pesados. La mañana del 25 febrero de 1915 los alemanos comenzaron a bombardear la fortaleza con obuses pesadas. El fuego se artillería se mantuvo ininterrumpido durante 6 días, arrojando unos 250 mil proyectiles pesados.


Artillería alemana disparando sus proyectiles sobre la fortaleza

El resultado de este bombardeo fue dejar prácticamente en ruinas a la fortaleza. Era prácticamente imposible que haya sobrevivido alguien a eso. Los confiados soldados alemanes se acercan a las ruinas para buscar sobrevivientes, y no pueden creer que todavía había soldados rusos entre los escombros que les devolvieron el fuego y los obligaron a retroceder. Al día siguiente, volvieron a bombardear la fortaleza con artillería pesada. Esta vez los alemanes utilizaron la temibles cañones "Big Bertha" de impresionante poder destructivo. Luego de otros cuatro días de bombardeo, volvieron a intentar tomar la fortaleza, todavía más destrozada que en el primer intento.


Los cañones Big Bertha eran terriblemente devastadores

Increíblemente todavía quedaban soldados rusos que con fuego de ametralladoras y de artillería los obligaron a retroceder nuevamente. Los alemanes se cansaron y jugaron "sucio". Como sabían que el ejército ruso no dotaba de máscaras de gas a sus soldados, bombardearon la fortaleza con gas tóxico con 30 cañones de artillería. El humo verde invadió la fortaleza, el pasto de alrededor se volvió negro, los árboles se tiñeron de amarillo y los cañones de artillería rusos se oxidaron con color verde debido a los químicos del gas. Los alemanes esta vez estaban seguros que nadie había sobrevivido.

Vista aérea de un ataque con gas

Así es como, bajo este escenario apocalíptico, los soldados alemanes se ponen sus máscaras de gas y comienzan a invadir la fortaleza en ruinas. Entre los escombros y bajo la nube de gas tóxico, no pueden creer lo que ven cuando ven que los rusos comienzan a atacarlos. Soldados rusos con la nariz y ojos llenos de sangre, pedazos de sus caras deformados por el gas y sangre en sus uniformes comienzan a atacarlos. Los alemanes, presos del terror, comienzan a huir y mueren por montones enredándose en sus propios alambres de espinos. Los rusos seguían vivos aún sin máscaras de gas.


Finalmente, por falta de suministros y debidos a las terribles bajas sufridas, todos los soldados rusos terminan muriendo el 25 de agosto y la fortaleza es tomada por los alemanes. Sin embargo, el heroísmo de los soldados defensores es recordado hasta hoy en día y en el lugar de los hechos se colocó un monumento conmemorativo.



Publicado por Belk