30 septiembre, 2018

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La historia real de Jack el Destripador


A mediados del siglo XIX, Londres se encontraba superpoblada de inmigrantes pobres con pésimas condiciones de vida, lo cual trajo aparejada una oleada de delincuencia y violencia. Uno de los actos delictivos que más se normalizaron fue la prostitución.

Entre el 3 de abril de 1888 y el 13 de febrero de 1891, ocurrieron una serie de asesinatos que tenían como víctimas a mujeres prostitutas, cinco de los cuales se le atribuyen al hombre apodado "Jack el Destripador", del cual nunca se conoció su verdadera identidad.



La primera de estas cinco víctimas fue Mary Ann Nichols. El 30 de agosto de 1888, esta mujer se encontraba deambulando por las calles en estado de embriaguez, ya que no tenía dinero para alquilar una habitación para esa noche. Esa madrugada la encontraron sin vida tirada en la calle, con la gargante cortada de derecha a izquierda y distintos cortes en el cuerpo, patrón que luego se repetiría en las futuras víctimas. 



La segunda víctima fue Annie Chapman, que tampoco tenía dinero para pagar una cama la noche que fue asesinada. El 8 de septiembre de 1888 se la encontró igual a que a la víctima anterior, en la calle con la garganta cortada de derecha a izquierda y con el útero extirpado, por lo que se empezó a sospechar que quizás el asesino era médico. La última vez que la vieron estaba hablando con un hombre vestido muy elegante con un sombrero y una capa. 

Luego de esto, todo el pueblo se enteró de los asesinatos y comienzó a haber un clima de histeria y miedo. La policía comenzó a recibir cartas de los habitantes, entre ellas una carta del propio asesino que decía lo siguiente: 

"Querido Jefe: Constantemente oigo que la policía me ha atrapado pero no me echarán mano todavía. Me he reído cuando parecen tan listos y dicen que están tras la pista correcta. Ese chiste sobre “Mandil de Cuero” me hizo partir de risa. Odio a las prostitutas y no dejaré de destriparlas hasta que me harte. El último fue un trabajo grandioso. No le di tiempo a la señora ni de chillar. 

¿Cómo me atraparán ahora? Me encanta mi trabajo y quiero empezar de nuevo si tengo la oportunidad. Pronto oirán hablar de mí y de mis divertidos jueguecitos. Guardé algo de la sustancia roja en una botella de cerveza de jengibre para escribir, pero se puso tan espesa como la cola y no la pude usar. 

La tinta roja servirá igual, espero, já, já. En el próximo trabajo le cortaré las orejas a la dama y las enviaré a la policía para divertirme. Guarden esta carta en secreto hasta que haya hecho un poco más de trabajo y después publíquela sin rodeos. Mi cuchillo es tan bonito y afilado que quisiera ponerme a trabajar ahora mismo si tengo la ocasión. Buena suerte. Sinceramente suyo. Jack el Destripador.

No se molesten si le doy mi nombre profesional. No estaba bastante bien para enviar esto antes de quitarme toda la tinta roja de las manos. Maldita sea. No ha habido suerte todavía, ahora dicen que soy médico, ja, ja." 




La tercera víctima fue Elizabeth Stride. El 30 de septiembre de 1888 fue interceptada por el asesino en un callejón, quien la mató instantáneamente. Justo en ese momento otro hombre pasaba por el lugar y lo interrumpió, provocando que el asesino escapara corriendo. 

Luego de eso, esa misma noche asesinó a su cuarta víctima Catherine Eddowes, quien había sido detenida por estar en estado de embriaguez y liberada alrededor de la una de la mañana. La última vez que la vieron estaba hablando con un hombre vestido de forma elegante, y la encontraron con la garganta cortada de derecha a izquierda, la cara mutilada, los intestinos y un riñón extirpados, y le faltaba un pedazo de la oreja. 

La policía recibió dos cartas que decían lo siguiente: 

"Cuando le pasé el dato no lo hice en clave, querido Jefe, mañana tendrá noticias sobre el trabajo de Saucy Jacky; esta vez un doble evento. La primera de ellas chilló un poco y no pude terminar a tiempo. No tuve tiempo de quitarle las orejas para la policía. Gracias por no haber divulgado mi última carta hasta que me puse a trabajar de nuevo. Jack el Destripador" 

"Desde el infierno. Mr Lusk. Señor os envío la mitad del riñón que tomé de una mujer la preservé para vosotros. La otra pieza la freí y la comí, fue muy agradable. Si aguardáis un poco más quizás os envíe el ensangrentado cuchillo. Atrapadme cuando podáis. Mishter Lusk." 



Su última víctima fue Mary Jane Kelly. Mary fue encontrada en la cama de la pensión donde dormía, completamente descuartizada y mutilada. Fue el asesinato más violento de todos, tan grave que la prensa decidió no hablar más de los casos para no dar prensa al asesino, a pesar de que la policía seguía recibiendo cartas. 

La policía interrogó a alrededor de doce mil personas, entre las cuales ochenta fueron detenidas, pero nunca encontraron a Jack el Destripador ni se pudo conocer su identidad. Su historia fue ampliamente utilizada en la cultura popular, protagonizando cientos de historias de ficción hasta el día de hoy.

Publicado por Victoria