02 noviembre, 2012

Violencia en Madrid!!

Miles de manifestantes se enfrentaron el martes a la policía, en Madrid, durante una masiva protesta de los "indignados" españoles en los alrededores del Congreso de los Diputados, en la que se reclamó con insistencia la renuncia del gobierno y de los políticos.


Horas después, por la noche, cientos de manifestantes permanecían cerca del Congreso, después de que el tenso cara a cara con las fuerzas del orden motivara escenas de violencia y cargas de la policía.

Los agentes antidisturbios golpearon a los asistentes con porras y disparos de balas de goma, intentando dispersar a los miles de "indignados", que denunciaban que la democracia había sido "secuestrada" y sometida a "los mercados financieros".

Los enfrentamientos dejaron más de 60 heridos, entre ellos 27 policías, según los servicios de urgencias. En total, 26 personas fueron detenidas, según un balance provisional de la policía.

Los choques entre la policía y los manifestantes durante varias horas. Hacia medianoche, algunos cientos de manifestantes seguían en la Plaza de Neptuno, cerca del Congreso, en silencio, la mayoría de ellos sentados.

La consigna fue lanzada a través de redes sociales, correa de transmisión muy activa de la cólera de los españoles frente a la crisis, que deja a un cuarto de la fuerza laboral sin empleo, y frente a las medidas de austeridad draconianas impuestas por el gobierno de derecha.

"Estas son nuestras armas", corearon miles de manifestantes, muchos de ellos sentados en el suelo, alzando las manos al cielo.

Varias organizaciones y movimientos de "indignados" habían convocado esta protesta con el objetivo de rodear el Congreso, en el que los diputados se reunían en sesión plenaria y que desde la mañana de este martes estaba protegido por barreras metálicas y cientos de policías antidisturbios.

"Hoy es un día clave para atacar al sistema del Estado y a los políticos", exclamó José Luis Sánchez, estudiante en ingeniería de 23 años, que viajó desde Burgos, en el norte de España, y se encontraba entre los primeros manifestantes en la Plaza de Neptuno.

La ayuda de hasta 100.000 millones de euros que la Eurozona puso a disposición de la banca española y la cura de austeridad para reducir el déficit público del país han llevado al Gobierno español a tomar medidas que han provocado un profundo malestar social.

"Nos han robado nuestra democracia", denunció Soledad Núñez, una comerciante de 53 años de Castilla y León que llevaba dos claveles rojos y una pancarta: "¿De verdad crees que cruzando los brazos esto se arregla?".

"Si no hay consumo, yo no puedo vender", dijo, explicando que su tienda tiene cada vez menos clientes como consecuencia de unas medidas de austeridad que reducen el poder adquisitivo de los españoles.

"Toda una serie de medidas han sido adoptadas con decretos leyes, sin que las puedan estudiar los diputados", denunció por su parte una portavoz de Coordinadora #25S, una de las plataformas convocantes.

Los primeros choques estallaron por la tarde en la Plaza de Neptuno, cuando los policías cargaron golpeando con porras a unos manifestantes que intentaron derribar una de las barreras dispuestas en las inmediaciones de la Cámara baja. Algunos de los asistentes a la protesta lanzaron también objetos a las fuerzas del orden.

Al final de la jornada, los policías cargaron de nuevo y dispararon balas de goma contra los "indignados" algunos de ellos con los rostros cubiertos por pasamontañas y que lanzaron vallas contra las fuerzas del orden.

La mayoría de los manifestantes se dispersaron entonces por las calles aledañas, gritando:"El pueblo unido, jamás será vencido", o "Vergüenza", mientras otros permanecieron en la Plaza de Neptuno.

"Vengo a protestar contra una clase política que no da ninguna opción al pueblo a opinar", lanzó uno de los asistente, Rómulo Banares, un artista de 40 años que empezó la protesta en la Plaza de España, uno de los puntos desde los que partieron los manifestantes al principio de la tarde.

Banares llevaba un cartel inmobiliario con la inscripción "Se vende España" y unas gafas de sol con la señal del dólar y del euro en cada uno de los cristales.

El motivo de su enfado: la ayuda concedida a los bancos y la hipótesis de que el Gobierno español se verá finalmente obligado a solicitar un rescate global de su economía.