07 noviembre, 2012

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Cual es considerada la mejor novela de la historia?

#1. Xica Dasilva- llamada Xica Da Silva ó Chica Da Silva, fue una esclava, posteriormente liberta, conocida por su belleza, que se convirtió en un personaje de gran riqueza e influencia durante la segunda mitad del siglo XVIII. Célebre por su romance de mas de quince años con João Fernandes de Oliveira el más rico explotador de diamantes de esa región, cuya fortuna se decía era mayor que la del rey de Portugal.
Su vida ha sido fuente de inspiración de numerosas obras para la televisión, cine, teatro y literatura. Se la conoce por el apelativo de «la esclava que se convirtió en reina».Biografía de Xica Dasilva - Chica era hija de la esclava Maria da Silva y de un portugués llamado Antônio Caetano de Sá. Su certificado de bautismo fue registrado en el barrio de Maíz Verde, ciudad de Serro Frío, actual municipio de Serro, Minas Gerais. Según la mayor parte de las fuentes, su madre era africana de la Costa de la Mina, aunque otros dicen que ella era criolla de Bahia.
Fue esclava del sargento Manuel Pires Sardina, médico y propietario de tierras en Tijuco (Diamantino, Minas Gerais). En esta época tuvo un hijo, Simão Pires Sardina, nacido en 1751. El registro de bautismo de este hijo no declara su paternidad, pero Manuel Pires Sardina le dió la libertad y lo nombró uno de sus herederos en su testamento, de ahí el uso del mismo apellido. El hijo de Chica da Silva fue educado en Europa y vino a ocupar cargos importantes en el gobierno de la Corte.
Posteriormente, Chica da Silva fue vendida o dada como esclava a José da Silva y Oliveira Rolim, (quien años después convivió con Quitéria Rita, una de las hijas de Chica da Silva y João Fernandes). José Da Silva fue, posteriormente, condenado a prisión por su importante participación en la “Inconfidencia Minera” una de las primeras revueltas contra la dominación portuguesa en Brasil.
Poco tiempo después, en 1753, João Fernandes de Oliveira llegó a Tijuco para asumir la función de contratador de los diamantes, que venía siendo ejercida por su padre homónimo desde 1740. En 1754, le dió la libertad a Chica da Silva y pasó a ser su concubina por más de quince años.
Chica da Silva y João Fernandes tuvieron trece hijos durante el transcurso de la relación: Francisca de Paula (1755); João Fernandes (1756); Rita (1757); Joaquim (1759); Antonio Caetano (1761); Ana (1762); Helena (1763); Luiza (1764); Antônia (1765); Maria (1766); Quitéria Rita (1767); Mariana (1769); José Agostinho Fernandes (1770). Todos fueron registrados en el bautismo como hijos de João Fernandes, acto raro en la época donde los hijos bastardos de hombres blancos y esclavas eran registrados sin el nombre del padre.
Entre 1763 y 1771, João Fernandes y Chica da Silva habitaron la edificación existente actualmente en la plaza Lobo de Mezquita, 266, en Diamantina. La unión de João Fernandes y Chica da Silva no fue un caso aislado en la sociedad colonial brasileña de implicación de hombres blancos con esclavas, pero se distinguió por haber sido pública, intensa y duradera, además de involucrar a uno de los hombres más ricos de la región durante el apogeo económico de la región.
Los amantes se separaron en 1770, cuando João Fernandes retornó a Portugal para prestar cuentas de su administración al frente del Contrato de los Diamantes y para cuidar de recibir los bienes dejados en testamento por su padre. Al partir, João Fernandes se llevó consigo a sus cuatro hijos hombres. En Portugal, los hijos de Chica da Silva recibieron educación superior, ocuparon puestos importantes en la administración del Reino y hasta recibieron títulos de nobleza.
Chica da Silva se quedó en Tijuco con sus hijas y la posesión de muchas propiedades dejadas por João Fernandes, lo que le garantizó una vida confortable hasta el final de sus días. Sus hijas recibieron la mejor educación que se daba a las chicas de la aristocracia local en aquella época, siendo enviadas al Recogimiento de las Macaúbas donde aprendieron a leer, escribir, calcular, coser y bordar. De allí, sólo salieron en edad de casarse, aunque algunas hayan seguido la vida religiosa.
A pesar de ser una concubina, Chica da Silva alcanzó prestigio en la sociedad local y gozó de los mismos privilegios de las señoras blancas. En esa época, las personas se asociaban en Hermandades religiosas de acuerdo con su posición social. Chica da Silva pertenecía a las Hermandades de San Francisco y del Carmo, que eran exclusivas de blancos, pero también a las hermandades de las Mercês - compuesta por mulatos - y del Rosario - reservada a los negros. Por lo tanto, Chica da Silva tenía renta para realizar donaciones a las cuatro hermandades diferentes. Era aceptada como parte de la élite local compuesta casi exclusivamente por blancos, pero también mantenía lazos sociales con mulatos y negros por medio de sus hermandades. A pesar de esto, como era costumbre de la época, luego que fue liberta pasó a ser dueña de varios esclavos que cuidaban de las actividades domésticas de su casa.
Chica da Silva falleció en 1796. Como era costumbre en la época, tenía el derecho de ser sepultada dentro de la iglesia de cualquiera de las cuatro hermandades a las que pertenecía. Fue sepultada dentro de la iglesia de San Francisco de Asís perteneciente a la más importante hermandad local, un privilegio exclusivo de los blancos ricos, lo que demuestra que mantenía la condición social más alta aún varios años después de la partida de João Fernandes para Portugal.